A la tierra que fueres, haz lo que vieres… o te saldrán ampollas

 

El tío Joaquín era un fanático del Golf y se me hace difícil pensar en encontrar alguien que lo superara o que al menos se le pareciera, en toda la ciudad.

Como dicen, siempre hay un roto para un descosido, porque su esposa, la tía Toñita, parece que pagaba una manda en aguantar a mi tío por su gran afición a este deporte.

palos de golfAl menos desde que yo me percaté de que a él le gustaba el golf, no recuerdo haber visto al tío en una reunión o cualquier evento que fuera en domingo y era raro que mi tía faltara a esos eventos, pues de lo contrario se quedaría en su casa encerrada con mis primos.

Por fortuna para ellos, mi tío tenía un buen puesto en un banco y como empezó desde jovencito, así como en las películas en blanco y negro, fue subiendo hasta que llegó a un muy buen puesto.

Eso le permitió jubilarse a una edad muy razonable, con la posibilidad de disfrutar su jubilación, que también fue muy buena.

Según cuenta mi tía, empezó a ir a jugar golf por seguirle la corriente al jefe que tenía cuando empezaba y como en ese tiempo ser banquero era muy reconocido y era una categoría aparte, ir a jugar golf le daba caché.

Recuerdo que de niño, fuimos a jugar a casa de mis tíos y jugábamos a las escondidas por toda la casa, que era de dos pisos. En una de esas, mi hermano y yo nos metimos al primer cuarto que encontramos y era el de mis tíos y al abrir el closet nos sorprendió lo que encontramos.

Era una gran colección de zapatos, pero no eran de mi tía, sino de mi tío. Creo que solamente en una tienda se ven tantos zapatos de golf diferentes y en un armario al lado tenía su bolsa de palos de golf, acompañados de cajas de pelotas nuevas.

Tanto nos entretuvimos viendo, que nos encontraron mis primos y nos tocó contar en el siguiente turno.

Ya cuando estábamos por entrar a la universidad, mi tío decidió invitarnos a jugar con él, pues tenía la esperanza de que alguno de mis dos primos se aficionara al golf y siguiera con la estirpe golfista.

zapatos golfNos llevó al campo y ahí aprendí lo importante que es tener unos zapatos de golf para ir a jugar.

Pero no crean que por ser ya casi adultos y estar igual de patones los sobrinos y sus hijos nos prestaría un solo par de sus zapatos, nada, ni siquiera lo insinuó.

Así que ahí nos tienen, jugando golf con tenis y resbalándonos a cada rato, pues los dichosos zapatos tienen unas puntas que impiden resbalarse al hacer el tiro o al estar en una trampa de arena.

Ya al final del recorrido, también descubrimos que otro componente importante para aquellos que desean hacerle la competencia a Tiger Woods, son los guantes que usan.

Salvo uno de mis primos, todos terminamos con ampollas en las manos, pues el palo de golf realmente requiere que se le agarre firmemente.

Después de algunos años más, mi tío falleció y nunca más supe de aquella colección de zapatos que posiblemente mi tía Toñita ha de haber desechado finalmente.

Así las cosas con el tío, lo lamentable del caso es que ninguno de sus hijos continuó con su interés por el golf y realmente es una lástima.

En fin, no siempre los gustos son “heredables”, lo importante es que se disfruten al máximo.

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