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Toma tu mochila y sal a explorar tu entorno… no te arrepentirás

Cuando escucho la palabra explorar, lo primero que me viene a la mente es el estar con una mochila en la espalda, botas especiales y un gran camino de brecha para abrir, ya sea en montaña, bosque o selva.

exploradoraMi concepto está muy arraigado a esa imagen, es como ser un Indiana Jones en plena acción y bueno, no necesariamente es así.

Cuando arraigamos mucho un concepto, una idea o una actividad a una sola cosa, es posible que nos estemos perdiendo de cosas muy interesantes. Esto es justamente lo que una gran amiga y “exploradora” me acaba de compartir.

Ella es como una Indiana Jones, solo que tiene su propio estilo y formas de buscarse aventuras. De hecho, me dice que no es necesario ir tan lejos ni usar cosas tan complicadas ni ser experto en “campismo o algún deporte extremo”, para ser un verdadero explorador.

Es más, la pura definición de explorar le da toda la razón, ya que dice que “Explorar es el recorrer un lugar desconocido o poco conocido para conocerlo o estudiarlo, o para descubrir lo que se halla en él”.

Y como lugar desconocido es subjetivo, porque lo que es conocido para ti, puede ser desconocido para mí y viceversa.

Mi amiga, bajo este supuesto, se ha dedicado a explorar lo que tiene a su alrededor, tomando su mochila, su bolsa, o solo sus llaves y sale a explorar lo que la rodea.

Esto me hace reflexionar sobre lo mucho que tenemos a nuestro alrededor y que pasa desapercibido por nuestros ojos por estar tan concentrados en nuestros deberes y obligaciones, que no nos detenemos a observar.

Por ejemplo, este fin de semana me invitó a que la acompañara a una de sus excursiones y en esta ocasión me llevó a explorar Polanco, que es una de las colonias más elegantes y de alta plusvalía que tenemos en la Ciudad de México.

Es aquí donde comenzamos con la ruptura de paradigmas, como si es un lugar tan exclusivo, ¿yo qué puedo hacer ahí?, ¿a lo mejor no me dejan entrar a ciertos lugares?, ¿es muy caro para mi bolsillo?

Y así comenzamos a entretejernos una y mil excusas que bajo otras circunstancias sencillamente no me hubiesen permitido atreverme a visitar esta parte de la ciudad.

No te niego que he pasado por ahí para visitar algunos museos, tomarme un café, recorrerla de día y de noche durante las horas pico, cuando voy a visitar a alguno de nuestros clientes de la empresa… sí, la visitado, mas no he explorado Polanco.

Y este ejercicio de exploración es lo que justamente realizamos mi amiga y yo.

visita de museo

Comencé por mantenerme relajada y con la mente abierta, con la idea de observar a mi alrededor y pararme en los lugares que más me llamen la atención, la idea también es disfrutar de la aventura sobre lo que nos encontraremos.

Primero llegamos a la avenida Presidente Masaryk, la cual es una de las avenidas comerciales más importantes de América Latina, con boutiques y restaurantes de gran lujo.

Este lugar sufrió una trasformación para crear lo que ahora se conoce como el Corredor Presidente Masaryk; la idea fue rescatar el valor patrimonial de Polanco, atraer a la población e incrementar el turismo mediante un mejoramiento en la imagen urbana.

También se buscó mejorar y ordenar las condiciones de uso y de seguridad, identificando la diversidad de funciones coexistentes, como lo es el tráfico vehicular y peatonal.

Ahora podemos observar que hay zonas exclusivas para la circulación peatonal y tanto las banquetas como el arroyo vehicular se encuentran bellamente iluminados.

Y para los que andamos de exploración o sencillamente requerimos de un respiro, en este lugar encontrarás de un nuevo mobiliario urbano, como bancas, estacionamientos de bicicletas, postes de alumbrado o semáforos y, finalmente, se regeneró la vegetación en el camellón y banquetas, dándole una sensación relajante y fresca.

Durante nuestro recorrido y ya con un poco de hambre me asombré de que existen varios lugares para comer en Polanco literalmente para todos los bolsillos.

Bien podemos comer tacos de cajuela de El Tío, visitar una cafetería de barrio de Sal y Dulce Artesanos o bien visitar un nuevo concepto de un mercado gourmet llamado La Morera. Vaya, la vista y el gusto pasaron por muchas opciones en ese momento de hambruna.

En fin, lo que te puedo decir después de esta experiencia es que tomes tu mochila y salgas a explorar tu entorno. No sólo conocerás más, sino que aprenderás en el camino y te maravillarás de lo que encontrarás.

 A la tierra que fueres, haz lo que vieres… o te saldrán ampollas

 

El tío Joaquín era un fanático del Golf y se me hace difícil pensar en encontrar alguien que lo superara o que al menos se le pareciera, en toda la ciudad.

Como dicen, siempre hay un roto para un descosido, porque su esposa, la tía Toñita, parece que pagaba una manda en aguantar a mi tío por su gran afición a este deporte.

palos de golfAl menos desde que yo me percaté de que a él le gustaba el golf, no recuerdo haber visto al tío en una reunión o cualquier evento que fuera en domingo y era raro que mi tía faltara a esos eventos, pues de lo contrario se quedaría en su casa encerrada con mis primos.

Por fortuna para ellos, mi tío tenía un buen puesto en un banco y como empezó desde jovencito, así como en las películas en blanco y negro, fue subiendo hasta que llegó a un muy buen puesto.

Eso le permitió jubilarse a una edad muy razonable, con la posibilidad de disfrutar su jubilación, que también fue muy buena.

Según cuenta mi tía, empezó a ir a jugar golf por seguirle la corriente al jefe que tenía cuando empezaba y como en ese tiempo ser banquero era muy reconocido y era una categoría aparte, ir a jugar golf le daba caché.

Recuerdo que de niño, fuimos a jugar a casa de mis tíos y jugábamos a las escondidas por toda la casa, que era de dos pisos. En una de esas, mi hermano y yo nos metimos al primer cuarto que encontramos y era el de mis tíos y al abrir el closet nos sorprendió lo que encontramos.

Era una gran colección de zapatos, pero no eran de mi tía, sino de mi tío. Creo que solamente en una tienda se ven tantos zapatos de golf diferentes y en un armario al lado tenía su bolsa de palos de golf, acompañados de cajas de pelotas nuevas.

Tanto nos entretuvimos viendo, que nos encontraron mis primos y nos tocó contar en el siguiente turno.

Ya cuando estábamos por entrar a la universidad, mi tío decidió invitarnos a jugar con él, pues tenía la esperanza de que alguno de mis dos primos se aficionara al golf y siguiera con la estirpe golfista.

zapatos golfNos llevó al campo y ahí aprendí lo importante que es tener unos zapatos de golf para ir a jugar.

Pero no crean que por ser ya casi adultos y estar igual de patones los sobrinos y sus hijos nos prestaría un solo par de sus zapatos, nada, ni siquiera lo insinuó.

Así que ahí nos tienen, jugando golf con tenis y resbalándonos a cada rato, pues los dichosos zapatos tienen unas puntas que impiden resbalarse al hacer el tiro o al estar en una trampa de arena.

Ya al final del recorrido, también descubrimos que otro componente importante para aquellos que desean hacerle la competencia a Tiger Woods, son los guantes que usan.

Salvo uno de mis primos, todos terminamos con ampollas en las manos, pues el palo de golf realmente requiere que se le agarre firmemente.

Después de algunos años más, mi tío falleció y nunca más supe de aquella colección de zapatos que posiblemente mi tía Toñita ha de haber desechado finalmente.

Así las cosas con el tío, lo lamentable del caso es que ninguno de sus hijos continuó con su interés por el golf y realmente es una lástima.

En fin, no siempre los gustos son “heredables”, lo importante es que se disfruten al máximo.