México: polarización y pauperización de la sociedad

Las oleadas de progreso material que ha conocido México a lo largo de su historia han permitido no sólo imaginar que, de manera automática, habría avances en el bienestar y la equidad, sino incluso soslayar el tema, dejarlo "para después" de los sucesivos "despegues" del crecimiento. Sin embargo, el basamento de injusticia social se ha mantenido inconmovible y, lo que es peor, se ha reproducido ampliadamente con las mutaciones económicas y políticas. El país que cambia se ve obligado a redescubrir realidades históricas que se niegan a mutar, por lo menos en el sentido que muchos consideramos imprescindibles. Hoy como ayer, las desigualdades de México se condensan y emergen de la economía y se ejemplifican en los niveles de ingreso y distribución entre personas, familias y categorías funcionales, pero no se reducen a estas dimensiones; la desigualdad abarca y se reproduce en vertientes regionales, culturales y étnicas.

Pobreza y desigualdad cruzan los territorios económicos y políticos del fin de siglo mexicano. Sus magnitudes no sólo han crecido, sino que la concentración del ingreso y la riqueza se han agudizado, sin que en realidad nunca haya dejado de ser ésta la marca distintiva de la estructura social del país. No en balde el Barón de Humboldt llamó a México "el país de la desigualdad".

Debe advertirse que el fenómeno de la pobreza además de que se renueva y da lugar a nuevas "categorías" de pobres, también incide en el surgimiento de nuevos mecanismos de inequidad. Tanto la pobreza como la desigualdad se dan en un contexto social, cultural, económico e institucional diferente al de sólo unas décadas atrás.12

Este nuevo contexto ha generado movilidad, inseguridad y transformaciones de los factores que inciden en la pobreza; aparecen elementos étnicos, raciales, culturales, de género, ideológicos, religiosos y políticos que la generan y refuerzan, "antes y más allá" de los mecanismos de mercado con los que ambos fenómenos clásicamente se asocian. A ello debe sumarse el actual agotamiento de muchas de las condiciones ecológicas y comunitarias que sustentaron la vida de familias y grupos, las más de las veces en condiciones de precariedad y de miseria absoluta. Lo anterior nos indica que la pobreza de masas persistirá en los años que vienen. Aparte de su magnitud, ensanchada por la falta de crecimiento económico, la pobreza se ha vuelto, como el conjunto de la sociedad, cada vez más compleja, lo que dificulta encontrar soluciones que permitan reducir sus niveles de modo significativo.

En la actualidad, se acepta que uno de cada dos mexicanos vive en condiciones de pobreza pero, hay que hacer notar que las diferencias no radican sólo en el nivel de ingresos ya que una persona pobre no es solamente un ciudadano carente de dinero, es mucho más que eso, es un ciudadano afectado en sus condiciones materiales, sociales, políticas y hasta psicológicas. En términos de Mónica Gendrau "un hombre pobre no es un hombre con menos dinero, o sin él: es un hombre totalmente diferente. Las diferencias entre ellos no son simplemente cuestión de dinero; sus diferencias se manifiestan en todos los aspectos de la vida social. Ser rico o ser pobre son dos modos de vida".13

Si bien las estimaciones y la cuantificación de la pobreza varían de un país a otro, de acuerdo con la metodología que apliquen tanto los investigadores como las oficinas gubernamentales, lo que dificulta la deliberación pública y por ende el diseño e instrumentación de políticas sociales que cuenten con amplio respaldo político y ciudadano, es claro que el rasgo distintivo de la situación social del país a finales de siglo, está en las condiciones de pobreza y de desigualdad social. De acuerdo con estimaciones oficiales recientes, la pobreza afecta a 40 millones de mexicanos, 27 de los cuales sobrevive en condiciones de pobreza extrema; otros datos indican que el número de pobres pasó de 61.7 millones en 1994 a 72.2 millones en 1996, lo que representa 3.3 veces el crecimiento poblacional.14

No obstante sus diferencias, las estadísticas y metodologías sobre la situación de la pobreza y la desigualdad en México coinciden en un rasgo: su extensión y profundización. Julio Boltvinik señala que la población que vive en hogares en los cuales el ingreso per cápita es menor que la línea de pobreza aumentó 10.6 millones de personas de 1994 a 1996. Lo más grave de esta estadística es que los pobres extremos (cuyo ingreso familiar per cápita es inferior a la línea de pobreza extrema que es de 66% de la línea de pobreza) que en 1994 eran 36.2 millones aumentaron hasta 50.9 millones en sólo dos años. Los pobres moderados disminuyeron en 4.2 millones en el mismo lapso. La mayor parte del aumento de la pobreza extrema tuvo lugar en lo que Boltvinik llama indigentes, aquellos cuyo ingreso per cápita es menor a 50% de la línea de pobreza "los que viven en la miseria indigna de un ser humano".

La polarización y pauperización de la sociedad mexicana se muestra en el siguiente cuadro, expresado en una estructura social de no pobres, pobres moderados y pobres extremos. Para 1994 la estructura mostraba cierto equilibrio entre estos tres grupos: 28 millones eran no pobres, 25 millones eran pobres moderados y 36 millones pobres extremos. Para 1996 se incrementa de forma alarmante a 51 millones la pobreza extrema, y se reducen a 22 millones los no pobres y a 21 millones los pobres moderados.

Evolución Absoluta y Relativa de la Pobreza en México
1994-1996

Población (millones)

1994

1996

Increm. %

Total

89.4

92.6

3.2

Pobres

%

61.7

69.0

72.2

78.0

10.6

11.8

Pobres Moderados

%

25.5

28.5

21.3

23.0

-4.2

-4.1

Pobres Extremos

%

36.2

40.5

50.9

55.0

14.7

16.5

Indigentes

%

29.8

33.3

40.1

43.3

10.3

11.6

No pobres

%

27.7

31.0

20.4

22.0

-7.3

-8.2

Fuente: Boltvinik, Julio. ¡15 millones más de pobres extremos!, La Jornada, octubre 16 de 1998, pag. 10.

Por su parte la versión oficial plantea una situación social donde menos de la mitad de la población vive en condiciones de pobreza. Señala que para 1996 había 40 millones de pobres, de los cuales 26 se encontraban en pobreza extrema y 14 en pobreza moderada.

Aunque no existen condiciones claras para realizar una comparación sobre la evolución de la pobreza, hay datos que muestran que ésta se venía reduciendo hasta principios de los años ochenta, pero se incrementa durante la crisis de la deuda externa.

 

Evolución de la pobreza en México
como porcentaje de la población total

 

1960

1970

1977

1981

1987

Pobreza total

76.4

61.5

54.2

45.0

50.9

Pobreza

56.7

39.2

29.7

19.2

21.3

P. Extrema

19.7

22.3

24.5

25.8

29.6

Fuente: Elaboración a partir de "El Combate a la Pobreza", Consejo Consultivo del Programa Nacional de Solidaridad, El Nacional, 1990, pag. 20. Se utilizó la metodología de la CEPAL con base en un estudio realizado por Enrique Hernández Laos, "Proyecto para el tratamiento integral de la pobreza en México", abril de 1987 y marzo de 1989.

De acuerdo con un estudio reciente de Nora Lustig sobre la pobreza en México, es posible ilustrar la tendencia de mejoría en las condiciones de pobreza en el periodo 1989-1994, misma que se revierte de manera más aguda entre 1994-1996 como resultado de la última crisis económica. En esos dos últimos años la población pobre, como proporción de la población total, aumenta en poco más de diez puntos porcentuales. Los datos de pobreza elaborados por Lustig son considerablemente menores a los reseñados anteriormente. Para su elaboración se utilizó la línea de pobreza del INEGI.

 

Incidencia de la Pobreza total en México, 1984-1996
(porcentaje de la población total)

1984

1989

1992

1994

1996 */

28.5

32.6

31.3

31.8

42.5

*/ Se consideró una población total de 94 millones de personas de las cuales 40 estarían en condiciones de pobreza, de acuerdo a la información que maneja la SEDESOL.
Fuente: Lustig, Nora, "La superación de la pobreza: diálogos nacionales", estudio realizado para el BID en febrero de 1999, utilizando la Línea de Pobreza del INEGI.

 

Pobreza: Porcentaje de la Población total

1989

1994

1996

39%

36%

43%

Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulaciones especiales de las encuestas de hogares de esos años; Panorama social de America latina; 1998; CEPAL, Santiago de Chile; 1999.

 

Fuente: Lustig Nora y CEPAL a partir de los cuadros anteriores.

 

La situación de pobreza en la que viven grupos enteros de mexicanos debiera ser un tema prioritario de la agenda nacional, pero no es así. En tanto la sociedad en su conjunto no esté clara a qué sacrificios está dispuesta, y qué los diversos actores políticos no asuman la necesidad de acuerdos nacionales que tengan como centro la redistribución de la riqueza nacional, de suerte de generar empleos productivos para los millones de mexicanos que, hoy como ayer, han estado excluidos del cauce general de los cambios de la nación mexicana, el fenómeno de la pobreza, seguirá estando sujeto a medidas y políticas paliativas, parches, que poco o nada, inciden en las causas y la reproducción de la pobreza.


12 Incháustegui, R. "Teresa Pobreza y Exclusión social, ¿Taparlas o Superarlas?". En: La Política Social revista Examen Diciembre 1998.
13 Gendrau Mónica, "los rostros de la pobreza", tomo I, Universidad Ibero Americana, ITESO. 1998. pag. 12
14 Boltvinik, Julio. "¡15 millones más de pobres extremos!", en la Jornada, 16 de octubre de 1998, pag. 1
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