I.- La divergencia social.

El lado obscuro de la diversidad social mexicana, nos lleva a hablar de una divergencia como proceso que marca a toda la sociedad, la podemos describir a partir de seis factores que amenazan a la cohesión social.

1.- Las diferencias económicas regionales entre el norte, centro y el sur del país.
2.- La transición demográfica distinta entre las regiones y las clases sociales.
3.- La urbanización y la marginación de los estados.
4.- Pobreza y desigualdad.
5.- La migración interna y externa.
6.- La presencia de minorías étnicas y grupos vulnerables.

1.- Las diferencias económicas regionales entre el norte, centro y el sur del país.

La desigualdad en los niveles de producción y riqueza que se presenta en el interior de nuestro país, han sido consecuencia de la concentración de la economía en unas cuantas entidades cuyo funcionamiento ha propiciado la divergencia regional.

En México se dan cita, en incierta convivencia, tres realidades diversas y claramente diferenciadas por su grado de desarrollo.

a) Un sector moderno, exportador y vinculado plenamente a la realidad global, que ha asimilado en gran medida los aspectos competitivos, de innovación tecnológica y de productividad, que se asocian a la globalización económica.
b) Un sector industrial, de servicios y de agricultura tradicional que no ha sido capaz de vincularse al sector exportador de la economía, y que crece lentamente y ha resentido en mayor escala las crisis recurrentes y los propios cambios institucionales que dieron paso al cambio estructural. Todo esto, ha obstaculizado la generación de cadenas productivas y económicas de escala.
c) Un tercer sector de economías locales o regionales atrasada, en muchos casos de autoconsumo, que tienen una vinculación precaria con lo sectores más aventajados de la realidad nacional, y donde predominan la pobreza extrema y el rezago social4.

Los estados del norte, se caracterizan por su dinámica actividad industrial relacionada con las ramas metálicas básicas, en especial la automotriz, la metalúrgica y la alimentaria, en gran medida exportadoras y crecientemente bajo la modalidad de la maquila. También cuentan con actividad agrícola y pesquera orientada a la exportación. Sus flujos de importación y exportación vía portuaria, corresponden al sector moderno y exportador, generan el 32.6% del PIB nacional, y concentran el 25.7% de la población total, el 78% de su población es urbana, su cobertura en los servicios de salud llega al 69.4%, cuentan con el 33% de las escuelas del país, concentran sólo al 3% de la población analfabeta a nivel nacional, y el 32.2% de la PEA ocupada se ubica en esta región.

Los estados del Occidente, Centro y Golfo, caracterizados por su industria manufacturera, petrolera, de servicios y agricultura, corresponden al sector económico que no ha sido capaz de vincularse por completo a la actividad exportadora. Sin embargo, generan el 54.6% del PIB, concentran al 53.5% de la población total, el 73% de su población es urbana, su cobertura en los servicios de salud alcanza el 64.5% de la cobertura nacional; cuentan con el 57.4% de las escuelas del país, concentran al 2.5% de la población analfabeta a nivel nacional, y el 54.2% de la PEA ocupada se ubica en esta región.

La región del Pacífico Sur y la Península de Yucatán, caracterizados por su predominio de actividades primarias, corresponden al tercer sector aludido. Presentan los indicadores de bienestar más bajos del país, cuentan con numerosos núcleos de población indígena, 56.2% del total nacional. El 70% de su población es urbana; concentran el mayor porcentaje de población analfabeta del país y el menor porcentaje de escuelas, el 19.2%. Generan apenas el 8.9% del PIB nacional, y concentran al 14% de la población total. El 13.7% de la PEA ocupada se concentra en esta región.

Conviene advertir, por otro lado, que en los años recientes se ha dado una expansión económica muy importante en la Península de Yucatán, particularmente originada en el desarrollo turístico de Cancún y en un crecimiento muy rápido de una incipiente industria maquiladora. Este "deslizamiento" de las empresas maquiladoras de exportación, hacia zonas no fronterizas, es portador de nuevas dinámicas en el empleo, el uso del suelo y el hábitat, y es sin duda portador también de nuevas potencialidades. Sin embargo, se trata de procesos que apenas han arrancado y junto con sus promesas habrá que evaluar sus implicaciones disrruptivas, en regiones y comunidades donde la infraestructura para "recibir" estas evoluciones, tanto desde el punto de vista físico como institucional y humano, no es la más adecuada.

2.- La transición demográfica entre las regiones.5

La Transición demográfica que se ha producido entre las distintas regiones, recoge también de las desigualdades e insuficiencias de nuestro desarrollo. Como se puede observar en el cuadro 1.

Las entidades del norte, como BC, BCS, Coahuila, Chihuahua, Nuevo León, Sonora y Tamaulipas, y por el otro, los estados de mayor desarrollo relativo localizados en el centro del país, como D.F., Morelos y México; así como Colima, se encuentran en una transición demográfica avanzada, la cual se caracteriza por:

i) Presentar tasas de fecundidad y mortalidad infantil similares a las de los países de mayor desarrollo.
ii) Han sido los pioneros del cambio demográfico.
iii) Presentan niveles bajos de morbilidad.
iv) Así como una edad más tardía al momento de contraer matrimonio y de dar a luz al primer hijo.
v) Han incorporado la práctica de la anticoncepción con fines de espaciamiento y limitación de sus nacimientos.
vi) La expansión familiar es de corta duración.
vii) En algunos estados ya se ha alcanzado el remplazo generacional.
viii) El uso de métodos anticonceptivos alcanza un promedio de 75.2% de las mujeres en edad fértil.
ix) Presentan una proporción baja de población dependiente, igual al 35.8%, 31.4% de población menor a los 15 años y 3.6% de población mayor a los 64 años. La población potencialmente productiva representa el 64.2%.

Sinaloa, Durango, Aguascalientes, Guanajuato, Hidalgo, las regiones del Golfo (Tabasco y Veracruz) y la Península de Yucatán, se encuentran entre los estados que están atravesando por una transición demográfica moderada, caracterizada por:

i) Presentar una fecundidad y mortalidad intermedia, las tasas de fecundidad y mortalidad se sitúan ligeramente por encima de la media nacional.
ii) El 67.4% de las mujeres en edad fértil han incorporado el uso de métodos anticonceptivos.
iii) La población dependiente alcanza una proporción moderada, de 39.5%, 35% menor a los 15 años y 4.5% de la población se encuentra por arriba de los 64 años. Mientras que la población entre 15 y 64 años representa el 60.5%.

En contraste, los estados de Puebla, SLP, Zacatecas y la región Pacífico Sur que comprende los estados de Oaxaca, Chiapas y Guerrero, se encuentran en la etapa tardía de la transición demográfica, presentan:

i) Elevados niveles de fecundidad y mortalidad infantil, similares a los que prevalecían hace 10 o 15 años.
ii) El uso de métodos anticonceptivos alcanzan un promedio de 59.3% de las mujeres en edad fértil.
iii) Presentan una alta proporción de población dependiente, 41.8%. 4.4% de población mayor a los 64 años y 37.4% de niños menores de 15 años. Y 58% de población potencialmente productiva de 15 a 64 años.
iv) Una mortalidad temprana y elevada morbilidad.
v) Altas tasas de fecundidad.
vi) Una edad temprana al contraer matrimonio y de tener el primer hijo.
vii) Una débil práctica de limitación y espaciamiento de los nacimientos.

3.- La urbanización y la marginación de los estados.

La distribución territorial de la población y de las actividades económicas presentan agudos contrastes, reflejados en puntos extremos tanto de dispersión y concentración como de pobreza y auge.

Actualmente, el país cuenta con 99.5 millones de habitantes y 74.7% de su población es urbana6 ; sin embargo, el proceso de urbanización se ha visto dominado por la concentración de la población en unas cuantas ciudades que son también las que centralizan la actividad económica y las que generan una proporción considerable del PIB.

Hoy tenemos 3477 ciudades que constituyen los centros metropolitanos de mayor desarrollo y concentran al 64.7% de la población nacional.

Este proceso ha sido acompañado de un patrón creciente de concentración-dispersión, lo que se acredita con las 184 000 localidades con menos de 15 000 habitantes, en las que se localiza al 36% de la población total.

Una de las dificultades para ofrecer servicios básicos a la población de manera oportuna es que el 92% de las localidades del país tienen menos de 500 habitantes y en ellas habitan sólo el 11.6% de la población.

En las localidades de menos de 100 habitantes viven únicamente el 3% de la población, pero representan el 75% del total de las localidades. Sus carencias en infraestructura y servicios urbanos hacen que sus habitantes conformen el "núcleo duro" de los pobres, pobres extremos y marginados de México.

Actualmente, la población urbana sigue creciendo, pero ahora se distribuye entre un mayor número de ciudades, siendo las ciudades medias, aquellas que tienen entre 100,000 a 500,000 habitantes y las de rango superior, de 500,000 a 1'000,000 de habitantes, las que se han convertido en importantes polos de atracción poblacional y han presentado tasas de crecimiento del 3%, absorbiendo al 32.4% del total de los flujos migratorios del país. Debido a su especialización económica en productos metálicos, maquinaria y equipo, comercio al pormenor, turismo, una industria orientada a productos alimenticios, bebida y tabaco, se han convertido en centros urbanos de vigorosa atracción. Ciudades como San Luis Potosí, Mérida, Saltillo, Aguascalientes, Acapulco, Ciudad Juárez, Cancún, Tuxtla Gutiérrez, son algunas de ellas.

El proceso de urbanización se ha caracterizado por su escasa planeación y ordenamiento. La situación que contrasta es que en estos mismos centros urbanos conviven los sectores de población con los más altos niveles de bienestar y otros con profundos grados de pobreza.

El entorno regional muestra las disparidades de rezagos sociales entre los estados del sur con los del centro y norte del país, cuyo déficit además de ubicarse por arriba de éstos son notoriamente más elevados que la media nacional. El 48.8% de la población en México vive en un grado muy alto y alto de marginación, mientras que el 15% de la población concentrada en tres estados (D.F., Nuevo León y BC) viven en un grado muy bajo de marginación.8 Como se puede observar en el cuadro 2.

La región Pacífico Sur, así como la Península de Yucatán, y la región del Golfo, generalmente presentan niveles altos y muy altos de marginación. Los estados con grados de marginación muy alta siguen siendo Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Veracruz, Puebla e Hidalgo. Además poseen los grados de menor desarrollo humano deseable.9

En contraste los estados con un grado de muy baja marginación son los que presentan mayor modernización económica como el D.F., Nuevo León y BC, lo que a su vez presentan un mayor índice de desarrollo humano.

Además, los estados más marginados presentan:

a) Los mayores niveles de hacinamiento en las viviendas.

En las localidades rurales,10 las viviendas son habitadas en promedio por 5.2 personas, en contraste al promedio nacional de 4.7.

El acceso a servicios como agua potable, drenaje y energía eléctrica también se encuentra determinado por el tamaño de la localidad. En las localidades urbanas: el 85.6% de la población tiene acceso al servicio de agua potable, el 74.7% al servicio de drenaje y el 93.2% cuenta con energía eléctrica. Mientras que en las localidades rurales estos porcentajes apenas ascienden al 61.6, 31 y 78.8% respectivamente.

b) Concentra la mayor proporción de su población ocupada en el sector primario de la economía.

El 22.5% de la población total ocupada del país, labora en alguna actividad agropecuaria. Chiapas es la entidad que concentra el mayor porcentaje de este tipo de empleo, representada por el 54.1%, seguida por Oaxaca con el 50.1%, Guerrero con el 42.3%, Hidalgo con el 40.4% y Zacatecas con el 36.9%, mientras que en el D.F. el 1% de la población con empleo, se dedica a esta actividad.

En lo que respecta a los ingresos de los trabajadores rurales, estos son inferiores a los del resto del país. El 41.5% de los trabajadores del campo reciben menos de 1 salario mínimo, el 1.4% recibe de 3 a 5 salarios mínimos, y sólo el .7% recibe más de 5 salarios mínimos.

La probabilidad de acceso a la seguridad social por parte de los trabajadores rurales es inferior a la que tienen los trabajadores del resto de los sectores, del total de asegurados por el IMSS, sólo el 5.1% pertenece al sector rural.

c) En lo referente a la educación, la proporción de la población entre 6 y 14 años con aptitud para leer y escribir, así como el alfabetismo entre la población de 15 años y más, muestran las divergencias que existen en materia educativa entre las diversas comunidades del país.

El 86% de la población nacional, en edades de 6 y 14 años sabe leer y escribir, en el medio rural esta proporción disminuye al 78%.

En cuanto a los diferentes grados de instrucción que tiene la población rural, se observa que el 1.1% de la población de 15 años y más ha cursado estudios superiores.

El nivel educativo en las zonas rurales es inferior al que presenta el conjunto de la población nacional. El 91.6% de la población de 15 años y más que reside en localidades rurales no ha cubierto la secundaria. El 27.5% no tiene instrucción alguna. El 34.1% ha cursado algunos años de primaria. El 20.6% no tiene primaria concluida.

d) La situación geográfica del terreno es una dificultad más, que se suma al grado de marginación de estas localidades. Generalmente los estados donde hay más marginación predominan zonas montañosas que hacen más difícil el acceso a la infraestructura básica. Además cuentan con los mayores números de municipios, tal es el caso de Oaxaca, que cuenta con 570 municipios; Chiapas cuenta con 111; Guerrero con 76; Veracruz con 210; Puebla con 217; (mientras que BC por ejemplo, cuenta apenas con 5 municipios mientras que Nuevo León con 51). Ver cuadro 2.

4.- Pobreza y desigualdad.

Se ha estimado que la pobreza extrema afecta a 26 millones de mexicanos, que experimentan graves carencias en materia de nutrición, salud, educación y servicios básicos, y que están sujetos a fuertes limitaciones en términos de su capacidad para generar ingresos. No hay, hasta la fecha, una coincidencia aceptable entre agencias gubernamentales, organismos internacionales y centros de investigación social, respecto de la magnitud absoluta de la pobreza extrema, ver gráfica 1. Sin embargo, todo indica que los ascensos y descensos de la población afectada, dependen en alto grado del ciclo económico y en menor medida de las políticas correctivas, así como que, a las tasas actuales observadas, se mantiene una especie de pobreza "irreductible" o insensible al crecimiento económico general. La magnitud de estos grupos sociales creció sustancialmente en los años de crisis y las recuperaciones no han conseguido rebajar de modo significativo una cuota que oscila alrededor de los veinte millones de mexicanos.

La pobreza también afecta, en forma más moderada, a otro importante segmento de la población, cuyos ingresos han experimentado un proceso de deterioro o estancamiento relativo en los últimos años.

La distribución del ingreso, a su vez refleja marcadas disparidades, y en lo fundamental se ha mostrado inconmovible ante la evolución económica, que actualmente registra ritmos altos. En 1998, el 20% más rico ( deciles IX y X ) concentraba el 54.1% del ingreso nacional, mientras que el 20% más pobre ( deciles I y II) sólo recibía el 4.2% del ingreso total.11 Como se puede observar en el cuadro 3.

De 1984 a 1998 se registró un aumento en la concentración del ingreso en el país, en la medida en que el 10% ( decil X) más rico incrementó su participación en el ingreso total, el siguiente 10% ( decil IX) lo hizo con fluctuaciones. Mientras que el 80% ( deciles I-VIII) de la población restante tendió a ver disminuido sus ingresos.

Más de 6.8 millones de mexicanos percibe menos de un salario mínimo, 5 millones no reciben ingresos monetarios y viven del autoconsumo. Se ha estimado, además que la fuerza de trabajo ocupada en el sector informal representa por lo menos el 28% del total, aunque hay quienes calculan que en realidad cubre cerca de la mitad de los que trabajan en el país.

La precariedad del empleo y en general de la inserción productiva de un grupo amplio de la población, se refleja en el hecho de que 36% de la población mayor de 12 años realiza algún trabajo en actividades informales.

5.- La migración interna y externa.

La migración es un fenómeno que expresa las desigualdades entre campo-ciudad, además de que genera fricciones y tribulaciones de todo tipo. El "mudarse por mejorar" de que hablaban los clásicos de nuestra lengua, se ha vuelto para millones de mexicanos una costumbre con resultados y alcances siempre azarosos, pero las más de las veces insatisfactorios para quienes la practican.

Los inmigrantes calificados, con una buena preparación escolar, por lo general tienen pocas dificultades para establecerse y se dispersan ampliamente entre la comunidad receptora.

Sin embargo, los inmigrantes más pobres son los que encuentran mayores problemas en las comunidades receptoras, ya que ellos son los que tienen que llevar a cabo los trabajos más peligrosos y difíciles, llegan a formar parte de los cinturones de miseria de las grandes urbes. Es probable que los migrantes recién llegados, carentes de una capacitación suficiente, queden en el segmento de la población más baja, trabajando en el tipo de empleos en los que es difícil progresar y generalmente se convierten en desempleados, indigentes y desamparados, excluidos de cualquier esquema de bienestar.

Generalmente, además, se les discrimina en gran medida y de diversas maneras, se les despoja de reconocimiento y de voz y su representación electoral tiende a perderse. Por ende, viven en las goteras de la participación política moderna, sujetos a los más variados métodos de manipulación y control político y social. En 1995, los migrantes captados por el Censo, alcanzaron casi 14 millones de habitantes, es decir el 17.4% de la población residente en el país.

Entre las entidades de alta expulsión, aparte del D.F. que representa el 42% de esta expulsión que, sin embargo se ubica en la zona metropolitana, están Zacatecas con 32.1%, Durango con 27.7%, Hidalgo con 26.1%, SLP con 23.6%, Oaxaca con 21.9%, Michoacán con 21.7% y Nayarit con 21.3%.

Los estados de mayor atracción migratoria son Quintana Roo, con el 60.4%, Baja California Sur, con 49.9%, México, con 47.7%, Tamaulipas, con el 26.7%, Baja California Sur, con 28.9%, Colima, con 27.6% y Morelos, con el 29%.

Muchas familias de México, ven a la migración como parte de una estrategia para su supervivencia cotidiana; de hecho, puede hablarse ya de una "cultura de la migración" que se ha convertido en una parte central de la cultura mexicana, como sucede en el norte del país, que se ha convertido en el foco de la vida económica y social para muchas de las comunidades que envían migrantes. Como se sabe, esta es ya, con toda evidencia en nuestro caso, una cultura transnacional que, a la vez, ha sido internalizada de un modo extendido a todo lo largo de la geografía humana y mental del México de fin de siglo.

La salida de los migrantes, ya sea para la ciudad o hacia el extranjero, tiene un efecto de largo plazo en la comunidad que dejan atrás. Los que deciden irse a las ciudades, o a los países del norte, a menudo son los más jóvenes y los más emprendedores, y, por lo menos en el pasado reciente, habían sido predominantemente los varones, dejando a las comunidades con altas proporciones de ancianos, mujeres y niños. La migración también es causa de que haya una gran cantidad de hogares encabezados por mujeres y de que a ellas se les asigne una carga de trabajo mayor aún que antes.

6.- La presencia de minorías étnicas y grupos vulnerables.

La presencia de grupos vulnerables como los niñ@s, jóvenes, ancian@s, mujeres, discapacitad@s físicos y mentales, la minoría de la diversidad sexual, y la enorme minoría étnica, son una muestra impresionista de las dificultades adicionales para la cohesión de sociedad en transición, cuyos primeros cambios estructurales han agudizado la pobreza y la marginación, afectando seriamente los mecanismos tradicionales y los procesos instalados de integración social.

Los sectores vulnerables son segmentos de población que por razones de raza, edad, condición física y género, están más expuestos a la agresión y el mal trato. El libre ejercicio de sus derechos humanos, se ve obstruido por esta relación de debilidad con el resto de la comunidad nacional, que tiende a ubicarlos en los márgenes del desarrollo nacional.

Niñ@s:

"La vulnerabilidad de los menores se deriva de una cuestión esencial, no pueden proveerse de los satisfactores básicos para su existencia y en la edad más temprana dependen de los otros para vivir, por lo que se encuentran indefensos ante las contradicciones y diferencias sociales".12 México es un país que posee un porcentaje importante de población infantil, menor de 14 años, que representa el 33.2% de la población total. Una porción significativa de esta población, se enfrenta de modo cotidiano y no ocasional, a problemas como, la desnutrición y la morbilidad sin defensa rápida, la desintegración familiar, las adicciones, la violencia, la explotación laboral y el desamparo.

Mujeres:

Aunque todos los mexican@s tenemos los mismos derechos, su ejercicio está sobre condicionado por las prácticas institucionales por excelencia, como la familia, en donde los roles tradicionales se reproducen y arraigan. En la mayoría de los espacios sociales del México actual, los varones tienen más ventajas sobre las mujeres y gozan de una mejor posición dentro y fuera de la familia. La diferencia sexual entre niños y niñas y entre varones y mujeres, se ha traducido en desigualdad social entre ellos y por ende en una violación de los derechos humanos del género.

En México, la mujer representa una parte fundamental de la sociedad por los papeles que desempeña, y actualmente representa el 50.4% de la población total del país.

"La vulnerabilidad que experimenta, comprende circunstancias tales como el abandono, la violencia intrafamiliar, el maltrato, la indefensión jurídica, indigencia y abuso sexual, que se combinan con la migración, el ingreso, la doble jornada, las actividades informales, y la explotación laboral".13

El perfil educativo de las mujeres ha mostrado un cambio notable en los últimos 30 años; el analfabetismo en las mujeres ha disminuido de 29.6% al 12.7%; la proporción de la población femenina sin instrucción también ha disminuido de 72.3% a 33.6% en la actualidad; y el promedio de escolaridad en estos 30 años ha aumentado a 7 años actualmente. Sin embargo, estos avances no se han dado con la misma intensidad en el conjunto de la población femenina; si atendemos a lo que ocurre con las mujeres indígenas, por ejemplo, encontraremos severas desigualdades dentro de sus respectivos núcleos familiares y comunales, y desde luego en comparación con otras mujeres, en especial las que viven en las ciudades. En esta materia, la modernización social se mantiene muy concentrada y segmentada, lo que exacerba la desigualdad básica o de origen, asociada a los ingresos, la propiedad y la ocupación.

La mujer tiene menor presencia que los hombres en el mercado laboral, y su participación se duplica en cuanto a los quehaceres domésticos. Aunque los niveles de instrucción de la PEA muestran comportamientos similares entre los varones y las mujeres, la población femenina ocupada se concentra generalmente en los servicios, cuya proporción asciende a 42.08%, seguido por el comercio con 23.9%, 17.33% en la industria y 10.38 en el trabajo agropecuario. Ver cuadro 4 y gráfica 2.

El 56.1% de las mujeres ocupadas son asalariadas, el 20.9% trabajan por su cuenta y el 16.5% son trabajadoras no remuneradas. Ver gráfica 3

El nivel de ingresos es inferior al de los varones en todos los rangos, a excepción de aquella población ocupada que recibe ingresos no monetarios y menos de un salario mínimo. Ver gráfica 3.

La educación y la participación económica de la mujer en el mercado laboral, constituyen dos factores estrechamente vinculados con la baja tasa de fecundidad. Se ha demostrado que a mayor grado de instrucción se ha logrado una menor tasa de fecundidad. Así mismo, en los últimos 20 años, la descendencia de las mujeres con menores niveles educativos, también se ha reducido. La tasa de fecundidad de las mujeres activas económicamente registra 1.4 hijos, aunque cabe señalar que este cambio se ha dado mayoritariamente entre las mujeres urbanas, con un nivel socioeconómico y un grado educativo mediano y alto. Ver gráfica 4.

Por otro lado, el surgimiento de nuevos tipos de familia tiende a crecer en nuestro país, en las cuales las mujeres perfilan como jefas de hogar, producto de los altos índices de divorcio, separaciones o decisiones propias de las mujeres en reclamo de su libertad, lo que contribuye a un proceso que amplía el escenario de decisión de las mujeres y propicia su participación en los distintos asuntos económicos, culturales y laborales. Esto no disminuye el hecho de que actualmente las mujeres se enfrenten no sólo a una doble jornada, sino a una retribución diferenciada por trabajos iguales en comparación con los varones, lo que dificulta su desempeño social.

Se estima que 8 de cada 10 hogares monoparentales son encabezados por mujeres. Y el ingreso monetario mensual de los hogares con jefatura femenina representa el 78% de los hogares encabezados por hombres. Además, la vulnerabilidad de las familias con jefatura de hogar femenina, tanto en términos seguridad y protección, como de ingresos, es reproductora de pobreza y de desigualdad. Este tipo de estructuras familiares se tropiezan con múltiples obstáculos para cumplir sus funciones de socialización e integración social.

Jóvenes:

El perfil demográfico que presenta México, definido a partir de la tendencia poblacional de los años setenta, es fundamentalmente joven. La población mexicana entre los 15 y 24 años, representa actualmente el 30% de la población total. Si a esto le sumamos el 33% de niños menores de 14 años, podemos decir que en los próximos años la población juvenil representará el grupo poblacional más numeroso (63%). En un ambiente social y económico en el cual las oportunidades siguen siendo escasas y concentradas, en materia de educación, empleo, salud, medio ambiente, cultura, recreación, sexualidad, prevención de adicciones y algunas otras, la juventud se mantiene vulnerable porque no cuenta con los instrumentos para insertarse ventajosamente en la dinámica económica. La población joven no infantil, representa una expectativa indudable de nuevos giros positivos en la dinámica económica futura. Es el "bono demográfico" del que hablaba José Gómez de León. Lo que está en el aire, es la creación del abanico de capacidades que le permita al país aprovechar dicho bono y convertirlo en crecimiento económico alto y bienestar progresivo y bien distribuido. La estructura actual de distribución de capacidades y acceso a instrumentos, como se ha ilustrado en las páginas anteriores, no garantiza que esta oportunidad se vaya a volver realidad productiva.

Adultos mayores:

La disminución de la mortalidad y las mejorías en el sistema de salud, ha implicado el incremento de la población en edades avanzadas con el consecuente aumento en la esperanza de vida al nacer, la cual asciende a 75 años en promedio. Sin embargo, estos avances no se han acompañado por políticas adecuadas para la estructura poblacional futura y las demandas de este sector creciente de la población, que hoy representa apenas el 4.8% de la población total, pero que recoge ya fuertes tendencias al envejecimiento de la sociedad mexicana.

El gran problema de hoy, es que ni social ni educativamente estamos preparados para envejecer; "el proceso de envejecimiento se está dando en un país donde aún no se desarrollo una cultura propia de lo gerontólogico, y los espacios para brindar una atención médica y vial digna para las personas mayores aún está en proceso formativo".14

Al respecto, la Sociedad Mexicana de Geriatría y Gerontología, señala que actualmente existen en México alrededor de 600 geriatras, de los cuales la mitad trabaja en otras áreas, como médico internista o en medicina familiar. En el país egresan cada año sólo 6 médicos profesionales en el área y en muchas universidades no existe esta especialidad. Además, en las instituciones de salud no existen plazas suficientes para albergarlos. El IMSS sólo cuenta con 6 plazas para geriatras, el ISSTE sólo con 2, al igual que el Hospital Español, y sólo un par de hospitales en Guadalajara y Monterrey cuentan con una o dos plazas para médicos de esta especialidad.

A lo anterior, hay que agregar las mutaciones en el régimen de pensiones, todavía dominadas por su reducido monto y cada vez más alejadas de las prácticas de solidaridad generacional y de clase que se quiso desarrollar en el pasado, aunque con poco éxito. La vulnerabilidad etaria, tenderá a aumentar en el futuro, si no se adopta desde hoy esquemas de prevención y atención que contemplen también la incorporación de los viejos a la actividad socialmente productiva. Por lo pronto, lo que priva en este último aspecto es el rechazo, como práctica empresarial y aún como costumbre social.

Discapacitad@s:

En la mayoría de los casos los discapacitados son marginados más por un prejuicio social que por algún motivo plenamente fundamentado en sus limitaciones.

Al ser un grupo minoritario,15 casi la totalidad de los productos y los servicios están diseñados para las personas no discapacitadas, tales como la falta de medios adecuados para el acceso a medios de transporte, señalamientos, etc. Esta vulnerabilidad queda más acentuada cuando las discapacidades son más que obvias graves, y las personas que las padecen quedan completamente imposibilitadas para seguir valiéndose por sí mismas.

Es poco lo que se ha hecho para que el resto de la población acepte a este grupo minoritario como parte de la sociedad con igual dignidad y derechos; no se han realizado los esfuerzos necesarios para que la sociedad reconozca la dignidad humana de estos grupos y los derechos que les corresponden por el simple hecho de ser personas.

Indígenas:

La cuestión indígena se ha convertido en el desafío más implacable de la modernización mexicana de este fin de siglo. "En México habitan un poco más de 10 millones de personas que se identifican como indígenas. Esta es la mayor población indígena en términos absolutos entre los países de América Latina, y equivale a la población de Honduras, Nicaragua y Costa Rica".16

En la población indígena se concentran la extrema pobreza y la marginalidad, así como los "contravalores" menos reconocidos de la sociedad moderna del país: el racismo y el olvido, el desconocimiento de los otros, la tentación de inventar fugas hacia adelante, hacia unos futuros homogéneos donde la diferencia no se presente de forma tan brutal.

En estas zonas del país, priva la descapitalización del campo, la falta de inversión productiva, la elevada erosión del suelo, los más bajos niveles de ingreso promedio y se mantiene dominante el analfabetismo y una escolaridad ínfima, de pésima calidad, que afecta sobre todo a las mujeres y los niños. En la cuestión indígena, sin duda, se resumen las asignaturas mayores, no cursadas, por el Estado post revolucionario, así como por los proyectos recientes de actualización y cambio de las estructuras económicas, políticas y sociales, que sustentan la vida material y cultural de México.

En 1994 tuvo lugar un (re) descubrimiento de esta situación inicua, al calor del alzamiento de los indios chiapanecos dirigidos por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, pero esto no llevó a una redifinición efectiva y de fondo de las políticas nacionales pertinentes. De un lado, no acaba de asumirse que el denominador común de pobreza extrema y sometimiento que define a las poblaciones indígenas, no borra la diversidad de las mismas, sus variadas formas culturales y los distintos niveles y formatos de desarrollo político, y aún económico, que las caracterizan. No hay, de esta manera, la posibilidad de desplegar una estrategia concreta que contemple los distintos panoramas en que se expresa dicha cuestión. Sin un reconocimiento legal adecuado, de los derechos políticos y económicos a que da lugar la diversidad y la densidad cultural de las comunidades étnicas del país, no será posible poner en práctica una batería de políticas e instituciones de largo alcance, capaces de asegurar la cohesión nacional, al mismo tiempo que se erigen plataformas de convivencia y bienestar que den sentido a una cohesión social que siempre ha estado en entredicho en estas regiones.


4 Moctezuma Barragán, Esteban; "La política social del Estado Mexicano", en El Mercado de Valores, p. 6.
5 Tomado de Tuirán, Rodolfo; "México: hacia el dominio de su destino demográfico" en Examen, Política de Población, pp. 11-21
6 Anexo Estadístico del 6º Informe de Gobierno, EZPL.
7 Ruiz Pantoja, Teresita; "Las transformaciones urbanas de México" en Examen, Política de Población, p. 24.
8 Entendiéndose a la población marginada, como el sector de la sociedad que por causas de la organización socioeconómica y política la excluye del acceso al consumo y disfrute de bienes y servicios y de la participación en los asuntos políticos. La información censal, nos permite captar cuatro planos de marginación social: a) el relacionado con las condiciones de vivienda, b) con el nivel de educación, c) con los ingresos monetarios, y d) con la ubicación geográfica de la población
9 Los grados de marginación, están basados en datos del Índice de Marginación en México, por Localidades, 1995; CONAPO. El Índice de Desarrollo Humano, es una metodología propuesta por la ONU para calificar la calidad de vida de la población, toma en cuenta tres indicadores básicos, una esperanza de vida de 85 años; alfabetización completa de adultos y el acceso de niños y jóvenes en edad escolar a los niveles básicos; así como un ingreso suficiente que le permita al ser humano satisfacer sus necesidades más apremiantes.
10 Generalmente una localidad rural es aquella con menos de 2500 habitantes, las localidades urbanas son aquellas con más de 2500 habitantes, aunque existen otros criterios para clasificarla con 15000 habitantes o más.
11 Cifras tomadas del Anexo Estadístico del 6º Informe de Gobierno, EZPL.
12 Fuentes, Mario Luis; La asistencia social en México; 1998, p. 345
13 Fuentes, Mario Luis, Ibid. P. 424
14 Fuentes, Mario Luis, Ibid. P. 370
15 Se estima que 10% de la población total padece algún grado de discapacidad.
16 Cordera Campos, Rolando y Enrique González Tiburcio; "La sociedad Mexicana hacia el nuevo milenio: cohesión y divergencia" en Millán B., Julio y Antonio Alonso Concheiro (Coords.), México 2030.